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Zonas Francas eje fundamental de competitividad

Bogotá_

Desde 2005, el marco jurídico de las zonas francas colombianas cambió mediante la Ley 1004 de ese año; en él, Colombia se acogió a los compromisos adquiridos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para convertir la figura de las zonas francas en un sujeto que promueve la creación de empleo y estimula la inversión extranjera directa (IED), dejando a un lado los estímulos a los exportadores, que se convertían en subvenciones.

Los privilegios en materia tributaria, aduanera y de comercio exterior que tienen los usuarios que operan en uno de estos complejos, han logrado atraer inversión nacional e internacional, que se ha visto reflejada en la modernización de infraestructura y la entrada de nuevas empresas. Estas últimas han logrado conformar interesantes clústers.

Un ejemplo es el logístico, ubicado en una zona franca permanente y en el que se encontrará el servicio de transporte, manipulación, distribución, empaque, reempaque, envase, etiquetado, clasificación y gestión aduanera, entre otros. Por el lado de los bienes, se logra el uso eficiente de los recursos y se promueve la compra de materiales nacionales. Gracias a esta situación, mediante las economías de escala se logra proveer servicios más eficientes, completos y seguros.

La entrada de empresas extranjeras también logra mejorar la industrialización, que desde hace algún tiempo presenta un grave problema de retroceso, siendo así el caso de Saint Gobain, una empresa de origen francés que se ubicó en Colombia y ha permitido la sustitución de importaciones de vidrio flotado.

En cuanto a la seguridad, estar ubicado en una zona franca permite actuar con altos estándares, facilitando que la producción de bienes, y su posterior comercialización en el territorio nacional o extranjero, tenga baja probabilidad de contaminación de la carga; así mismo, que se reduzcan casos de contrabando técnico.

Pese a que el objetivo de las zonas francas de generar empleo se ha ido cumpliendo (principalmente indirecto) aún falta mucho por lograr. No obstante, las inversiones por medio de BPO (tercerización de servicios) promueven la capacitación de personal, tanto en formación académica, como en idiomas, especialmente en el dominio del inglés. Es por esto que los servicios de telecomunicaciones, tecnologías de información y hardware, y postventa (servicio técnico por Call Center), están reclutando a jóvenes, con y sin experiencia laboral, que se están beneficiando de estos programas.

En este sentido, las zonas francas tienen la tarea de promover la industria colombiana, pues estos lugares estimularían a que la industria se incorpore en cadenas globales de valor, un término muy de moda en el comercio actual. Por ejemplo, una empresa compra materiales nacionales o en el exterior, y gracias al procesamiento industrial se convierten en un bien, que posteriormente se incorporará en un producto final y será distribuido mundialmente. En ningún momento de la cadena se pagó aranceles, pero sí se estimuló a la industria, dándole un valor agregado a las materias primas que llegaron a la zona franca del país.

En el caso de los servicios, que son los que tienen en el mundo mayor participación en el comercio internacional y han crecido más que los bienes en los últimos años, las zonas francas podrían convertir a Colombia en un punto de referencia en la prestación de servicios de salud, tecnología y comunicaciones, entre otros.

De acuerdo con lo anterior, es de resaltar que el estímulo a la industria de bienes y servicios nos haría menos dependientes de los commodities, lo que conllevaría a enfrentar situaciones posteriores de decrecimiento mundial, así como también mayor productividad y competitividad para el país.

Servicios deben mirar hacia todas las regiones
Los grandes proyectos que incentivan la prestación de servicios en el país, mediante empresas de BPO, ITO, KTO, e investigaciones, se localizan en la ciudades de mayor competitividad, dejando a un lado a regiones que necesitan estímulos para mejorar su productividad. Es por ello que se recomienda que miren hacia estos lugares, con el fin de que no haya un crecimiento localizado sino generalizado.

Miguel Espinosa

Presidente Ejecutivo de Fitac

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